Otro modo de llegar a la cumbre es el que nos ocupa en esta reseña, la subida por el valle de Labrenere es una maravilla, además podremos disfrutar a buen seguro de una ascensión muy solitaria. De paso conoceremos las bellezas de Labrenere en la subida y las del valle de Annes en la bajada.
El montañero deberá de prestar especial atención en el tramo final de la ascensión, allí una corta trepada sin mucha dificultad seguida de un tramo por arista se interpondrá entre nosotros y la cumbre. Superados estos obstáculos la satisfacción será plena, Bacqué siempre se muestra generoso.
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